Metamorfosis nazi-fascista
      del estado español

      Justo de la Cueva Alonso


      PRÓLOGO

      "No me entero de lo que pasa en Navarra y en el resto de Euskadi" decía el destinatario de la carta que Justo presenta como primera parte de este trabajo. Y ese destinatario es militante del llamado Partido Socialista Obrero Español.

      "Es que en Madrid no nos conocen". Esta, y parecidas frases, se las oímos repetir monótonamente a la "clase política" vasca que domina nuestro país, cada vez que desde el aparato de poder centralista surge un nuevo ataque contra nuestra identidad o contra nuestras instituciones. Y esos ataques los conciben y ejecutan personas concretas que se llaman gobernantes.

      Mucha ignorancia parece que hay.

      Demasiada ignorancia para venir de gentes con responsabilidad de gobierno o de oposición; de gentes que han asumido, con carácter prioritario la responsabilidad de mantener la "indisoluble unidad" de un colectivo humano. (¿Será por eso que la tienen que delegar en la fuerza de las armas?).

      ¿Será tan difícil saber quiénes somos los vascos y qué queremos?

      ¿Seremos extraterrestres inaprehensibles para los humanos?

      No; Evidentemente, no, ni ellos son tan ignorantes. Ellos son otra cosa.

      Existe, es cierto, entre las clases populares de los diversos pueblos del Estado español, un desconocimiento de los demás siempre grave y peligroso en estos momentos en que depende, tal vez más que nunca, de todas ellas y de su mutuo apoyo su mutua salvación.

      Existe ese desconocimiento gracias al contumaz empeño de las clases dominantes, constantes hipócritamente en hablar de solidaridad entre los pueblos del Estado; pero reduciendo ese concepto de solidaridad al puro terreno de la economía y convirtiéndolo cínicamente en elemento de enfrentamiento entre esas clases con el fin de evitar que surja esa solidaridad y ayuda recíproca en el terreno de la lucha por conseguir su liberación, que supondría el fin del poder de la burguesía.

      Pero; ¡ATENCIÓN!: Sólo puede existir ese desconocimiento gracias a la complicidad de algunos que se dicen representantes de la clase obrera; del PSOE y del PCE, cuya grosera actuación describe magistralmente Justo en la segunda parte de este mismo trabajo.

      Los imperialistas (se reclamen de derecha o de izquierda) necesitan de ese desconocimiento para poder mantener en pie el viejo y decrépito edificio de la patria-mercado que les garantice el monopolio del poder de explotación y por eso deben mantener la divisa, traduciendo a la política el viejo refrán, "ANDE O NO ANDE, PATRIA GRANDE".

      Los revolucionarios debemos acabar con ese desconocimiento como base primera e imprescindible para que del mutuo conocimiento surjan la comprensión y la solidaridad necesarias para conseguir nuestro objetivo de una sociedad libre de toda opresión. Y no es tan difícil. En Euskadi no pasa nada que no pueda ser perfectamente comprendido por cualquier persona normal que dedique al tema un interés también normal; a condición de que lo haga con espíritu libre de prejuicios y de intereses personales y sin otra ambición que la de sentirse miembro de una comunidad libre.

      Porque aquí no pasa más que que existe un movimiento revolucionario cansado de opresión; cansado de opresión nacional, cansado de opresión social, cansado de marginaciones por el sexo, de marginaciones por la edad...

      Un movimiento revolucionario que cree efectivamente que "más vale morir de pie que vivir de rodillas", pero que cree, también, que las frases no son para repetirlas sino para llevarlas a la práctica.

      Un movimiento revolucionario que luchando por su libertad lucha por la libertad de todos los pueblos.

      Aquí no pasa sino que Herri Batasuna, y en general la izquierda vasca consecuente, no se rinde; porque si los fariseos que se rasgan las vestiduras gimoteando "qué pasa" se han vendido a los intereses reformistas del neo-franquismo o se han dejado chantajear por las pistolas de Tejero; nosotros ni nos vendemos, ni nos dejamos chantajear.

      Aquí sólo pasa que seguimos exigiendo la ruptura con cualquier forma de fascismo; la misma ruptura que reclamaban y que han traicionado esos fariseos.

      Aquí existe ni más ni menos que, como define Justo: "Un proyecto de futuro colectivo nuevo". Yo añadiría que también existe la búsqueda de una nueva forma de unión entre todos los colectivos basada en la solidaridad y garantizada por la sola voluntad consciente de la mutua necesidad, que sustituya a la unión basada en la opresión que necesita como garantía la fuerza de las armas.

      Así es y así lo ha comprendido Justo. Y fruto de ello es este magnífico trabajo.

      El análisis de dos temas candentes que él ha previsto para informar a los compañeros revolucionarios madrileños, pero que a mí me parece tan necesario para los madrileños como para muchos vascos.

      Justo de la Cueva ha comprendido que en Euskadi se está librando lo que puede ser, una batalla decisiva para una futura revolución socialista y, en perfecta coherencia, se ha negado a ser testigo lejano y ha venido a ocupar su puesto en la trinchera y ya ha disparado los primeros cartuchos y ya ha recibido los primeros rasguños. Espero que Euskadi sea para él lo que queremos que sea: tierra franca de Europa, refugio de los maltrechos por la opresión, y que con nosotros haga realidad aquel viejo sueño que Iparraguirre soñó en el Gernikako Arbola; "Eman ta zabal zazu munduan frutua". Los frutos de la revolución.

      Justo: ongi etorri eta milla esker.

      José Antonio URBIOLA


      METAMORFOSIS NAZI-FASCISTA DEL ESTADO ESPAÑOL (2 textos marxistas)

      a la página principal